UN POCO DE POESÍA

La escritora Carmen Gil nos regala un poema que narra las correrías de El Cid en su infancia:

“El pequeño Cid Rodrigo
con Sancho, su buen amigo,
en su burra sin montura
marcha en busca de aventura.

Sobre su burra Lucera,
con la espada de madera
que le hizo su padre ayer,
mil peligros va a vencer.

Él sueña que de mayor
va a ser el Cid Campeador.
Cabalgará como una rayo
con Babieca, su caballo.

Tras un monte, de repente,
se asoma un monstruo rugiente:
un animal melenudo;
y el niño empuña su escudo.

“¡Ay!, un león, ¡vaya susto!
O me escondo en este arbusto
o me traga de un bocado”,
berrea Sancho espantado.

Rodrigo no se impresiona,
saca su espada Tizona,
mira al león, pega un salto
y se le sube en lo alto.

Le hace cosquillas deprisa
y al león le da la risa.
“León, harás lo que mande,
no eres más que un gato grande”.

El león mira a Rodrigo
y ruge: “¿Serás mi amigo?
Soy un león vagabundo,
no tengo a nadie en el mundo”.

Sancho sale con su escudo
y un gorro en forma de embudo.
Lleva una flor en la mano
para el león africano.

Camina el león tan pancho
con la burra, el Cid y Sancho.
y gritan los tres perplejos:
“¡Se ve un castillo a lo lejos!”

Continúa aquí.

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